En los ámbitos mediáticos, se conoce a esta expresión como una forma de acallar a quien escribe o entrega una noticia. Peor aún, cuando se trata de una “delirante” iniciativa contra quien simplemente la reproduce. Una expresión que se dice con postura de repentización, casi como un acto reflejo que cae de los labios, pero sobre la que no siempre quienes denuncian sistemáticamente y a través de los medios, no tienen en cuenta.
Ahora los periodistas son los responsables.
La metáfora podría incluir a todos los estados intermedios y a los ejecutantes o emergentes de la política y sus circunstancias. O a los que buscan protagonismo en la política, con actitudes que no concuerdan con su propia realidad.
Para ir directo al tema, se pone el foco en el Gobernador de la Provincia de Santa Cruz y se cuestionan sus modos y sus acciones. Se lo discute, pero se lo demoniza al extremo en una complicidad tácita que difiere o tapa la resolución de los problemas.
Nadie puede ser tan ingenuo como para pensar que es un solista y, por ende, merecer todas las imprecaciones de sus detractores.
Lo que se establece entonces es un círculo contaminado que hace que todo se agrande, se expanda y crezca con cada publicación.
En definitiva, de eso se trata. De que la publicidad de esas “denuncias” atraiga la atención de los demás.
Las peleas lamentables, bajezas, acusaciones sin sentido del pudor, la manía de limpiar trapitos sucios a la vista de todos, conspiran contra quienes realizamos la tarea del cartero.
Tal es el caso de las denuncias que la titular del ARI Coalición Cívica, Mariana Zuvic, esposa del diputado nacional, Eduardo Costa, realizara contra la figura del Gobernador de la Provincia, denunciándolo por presunta malversación de fondos, haciéndolo en los mostradores de los juzgados pero con “copia” a los medios. Con “aviso” a algunos medios, tanto como a unidades de control financiero.
Este es uno de los casos en que la denuncia se volvió contra la denunciante crónica como un boomerang.
Ahora, acuciada por la Justicia, la denunciadora compulsiva disparó por la tangente y trató de sacarse el lazo de encima, enrostrando ante la Justicia que los causantes de todos sus males son los periodistas que han publicado lo que ella denunció a los cuatro vientos. La señora se equivoca una vez más con ese accionar, resultando difícil determinar si es por falta de información, ignorancia o simplemente mala intención.
Ahora que la Justicia actúa como pide Zuvic, la responsable política del ARI santacruceño patea la pelota afuera de la cancha, desvía la atención y pide a los gritos que se cite a declarar a los periodistas que levantaron sus notas.
El concepto a esta altura de las circunstancias está más que claro: “Hay que matar al cartero”. “Yo no fui”, o algo peor aún: no hacerse cargo de lo que denunció públicamente y ahora no puede sostener.
No inventamos nada. Esto es lo que se interpreta del comunicado que se emitió ayer del estudio del Dr. Arslanian, sobre la demanda -en pleno desarrollo- del gobernador Peralta contra la señora Mariana Zuvic. Así están las cosas.
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