El secretario del Centro Argentino de Ingenieros de Minas (Cadim), Mario Capello, abordó en una columna de opinión publicada por el medio especializado Mining Press, el tema del debate minero y la ley de gaciares, afirmando que “la demagogia con su apelación a las emociones y los prejuicios metiendo miedo, mata la razonabilidad y siembra el germen de la violencia al pretender que sus consignas son ley”,
e indicando que “400 años de conocimientos científicos acumulados deberían ayudarnos a despejar preocupaciones que aparecen legítimamente en el seno de una comunidad”. Recordó Capello que “la naciente minería metalífera argentina comenzó a ser atacada hace una década por la ignorancia política y por la demagogia hecha espada de ideologías apátridas”, y sobre lo que sindicó como demagogia, aseveró que “importaría poco si se limitaran a opinar con irresponsabilidad sobre cuestiones estéticas, pido aquí perdón por mi falta de sensibilidad para con el arte, pero me revela cuando el interés foráneo deviene en demagogia para atrapar a ciudadanos desprevenidos con llamativos eslóganes, que elevados a mito atentan contra el progreso familiar de cientos de miles de compatriotas”.
“Los nuevos cipayos se camuflan en organizaciones cuyos nombres refieren al nuevo “dios” medioambiental. Autodefinidos practicantes de la nueva religión, son los demagogos de siempre que debemos desenmascarar”, dijo el integrante del Cadim, recordando que “la nueva minería en argentina desarrolla estándares de relación con el medio ambiente que ninguna otra industria puede exhibir en el país. Poca agua en sus procesos en comparación con la agricultura y otras industrias. Cero contaminación, entendida como cumplimiento del rango de emisiones autorizadas. Máxima tributación en el cotejo internacional. Realidades irrefutables que desmienten una y otra vez las consignas falaces de los embaucadores”. Sobre la ley de glaciares, dijo Capello que “un país ubicado entre los que más desprecia el medio ambiente, en el que se orina en sus plazas, proliferan los basurales a cielo abierto en todo su territorio, se ensucian diariamente calles y espacios públicos, es tapada de basura domiciliaria su principal ciudad: esa sociedad que conformamos, hace poco logró tranquilizar su conciencia ciudadana. Encontró un chivo expiatorio a su inconducta colectiva y personal. Se llama ley de protección de Glaciares y punto, se acabó la discusión. Una vez más somos los mejores de todo el mundo, un mundo tan malo que ningún país tiene una ley de glaciares como nosotros”.
Luego, detalló informes científicos internacionales mostrándolos como “malas noticias para los demagogos”, informando que “un reciente seminario de científicos internacionales confirmó lo que el común de los argentinos ignoramos, que los glaciares fríos de altura de nuestra cordillera andina no son fuentes otorgantes de agua en las cuencas hídricas a las que pertenecen. Ningún río ni escorrentía puede verse glaciar abajo, ya que la ablación (retroceso) de glaciares se debe al aumento de temperatura global. El glaciar retrocede por sublimación y no por condensación, es decir el hielo del glaciar se convierte mayoritariamente en vapor”.
Tras detallar algunos de los aspectos de las conclusiones científicas, Capello criticó duramente a algunos opositores a la industria minera, como a Miguel Bonasso: “Llegó a decir que por regalías hay países que cobran más del 40%. Debemos decir aquí para ponerlo en evidencias que sólo 16 de los casi 80 países mineros cobran regalías y que en Argentina las que se cobran son más altas que en Chile, Perú, Colombia o el Brasil”.
Finalmente, Capello sostuvo: “Nuestra misión es la de llevar a nuestros compatriotas la verdad. No importa cuantos crean una cuestión. Importa si es verdadero o falso. Sólo por eso vale la pena no callar. Un juez de Chilecito acaba de sentenciar que está prohibida la exploración minera en el Famatina hasta que se haga el inventario de glaciares. Que esa disposición la toma para preservar el agua que se usa en la exploración. Ya tuvo su minuto de fama. Rey del delirio oscurantista, este juez que prohibió una actividad lícita, que en exploración, usa menos agua de la que por día su usía gasta en su domicilio; por demagogo, o irresponsable: no debería seguir siendo juez. Contra los eslóganes la ciencia; contra la demagogia la democracia y contra los violentos y los irresponsables: la ley. Ese es le camino para enfrentar las tensiones del presente”.

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